domingo, 27 de noviembre de 2016

Terminan las Jornadas Forestales. Entre el pesimismo y las mallas protectoras

Este sábado terminaron las XXIII Jornadas Forestales de Gran Canaria y las conclusiones han sido un tanto pesimistas.
Comentaré sólo las ponencias de los dos días que fueron a las que pude asistir. Lamento no hablar de las muy interesantes ponencias del viernes o de la salida al palmeral de Acusa realizado este sábado pasado. Tienen información de estos actos en el perfil de facebook de la organización (https://www.facebook.com/JornadasForestalesdeGranCanaria2016/).
El miércoles 23 fue un día muy interesante por la temática conjunta de todas las intervenciones: las especies exóticas invasoras.
Marco Díaz-Bertrana nos habló del estado actual de la invasión de Diocalandra frumenti en Gran Canaria. En definitiva, se trata de la amenaza más importante que hoy sufre la palmera canaria en las Islas. Erradicar el picudo rojo no fue demasiado difícil, gracias a la rapidez de su detección y del inicio de la lucha contra la invasión, tanto desde el punto de vista técnico como legal. En este caso, la experiencia acumulada en los territorios mediterráneos nos sirvió de mucho. Esto no ocurre con Diocalandra, ya que Canarias ha sido una de las primeras zonas del planeta donde se ha producido la invasión. Así que será en Canarias donde tengamos que investigar para producir las diferentes herramientas que nos permitan luchar contra la plaga: feromonas, hongos patógenos, etc.
No se puede dejar pasar más tiempo sin actuar contra este problema, si no queremos lamentarlo en un breve plazo.
Más tarde Ramón Gallo nos habló de la necesidad de establecer prioridades en las actuaciones sobre flora invasora. Para ello se utiliza una herramienta desarrollada en Andalucía en 2014, "Selección y Priorización de Actuaciones de Gestión de Especies Exóticas Invasoras", que ya fue tratado en este mismo blog (http://invasionesbiologicas.blogspot.com.es/2014/10/novedad-editorial-seleccion-y_10.html). Siendo un buen sistema para priorizar las intervenciones, en su utilización se corre un serio riesgo, ya que cuando la actuación se realiza en una extensión de terreno muy amplia, como una isla, no es sencillo aplicar el cuestionario, ya que, por ejemplo, una misma especie puede encontrarse en un espacio protegido o en una zona urbana, por ejemplo. Además se valora más la posibilidad de la actuación que la necesidad de la misma. Así, en la experiencia piloto realizada en Lanzarote, aparecían como prioritaria algunas especies como Cortaderia selloana, y no era recomendable actuar sobre las tuneras.
Más tarde intervino Antonio M. Cardona, hablando sobre el movimiento de animales en nuestra comunidad, tanto importación como traslados internos, etc., desde el punto de vista legislativo. La idea principal, o al menos la que se repitió con más énfasis, es que el Parlamento Canario tiene acultad para legislar por si mismo sobre esta materia, y que si existiese voluntad política se podría hacer mucho por la prevención de la entrada en Canarias de fauna y flora exótica con potencial invasor.
Finalmente, Ramon Ponte, informó sobre la plaga de reciente aparición sobre almendros y otras rosáceas del género PrunusPterochloroides persicae, el pulgón de la corteza. Aunque este insecto es una plaga fácilmente controlable en los cultivos, no se sabe todavía cuál será el papel de los muchos almendros asilvestrados en el desarrollo de esta plaga. En este caso, una planta introducida y posiblemente invasora como el amendro puede convertirse en un reservorio de una plaga con importante afección sobre muchos cultivos, incluido el propio almendro.
El siguiente día estaba dedicado a la reforestación de Gran Canaria, la regeneración natural del monte verde y al trabajo dedicado al conocimiento y reintroducción de Lotus kunkelii. Como principal conclusión, y en lo que respecta a las especies introducidas e invasoras, sólo cabe decir una cosa. Si tienen dinero y no saben cómo invertirlo, dediquen parte de él a montar una industria de malla cinegética. Es una industria con futuro en la isla. Parece que esta malla es la única solución para que los herbívoros introducidos, conejos y ganado asilvestrado, no acaben con cualquier intento de reforestar los montes grancanarios o de reintroducir una de las plantas en mayor peligro de extinción de Europa.
En las reforestaciones que se realizan tanto en el norte como en el sur de la isla resulta necesario, como mínimo, colocar dos mallas protectoras en cada ejemplar plantado. Una más tupida, plástica, para los conejos, y una más alta, metálica, para el ganado asilvestrado. Y en ocasiones se reunen varios ejemplares en un cercado rectangular de malla. Aún asi, los ejemplares que sobrepasan los protectores son ramoneados sin piedad.
Para preservar las reintroducciones de Lotus kunkelii de los conejos, también es necesario recurrir a estos vallados, que, debido a la acción de la maresía, hay que reemplazar cada cierto tiempo. Todo un negocio.
 Protecciones de retamas y cedros en Las Cañadas del Teide (Tenerife)
 Pinos plantados en Altos de Jabonero, Arguineguin (Gran Canaria). Son visibles las protecciones para conejos, oscuras, y las mallas de alambre contra el ganado silvestre.
 Malla utilizada en Jinámar para preservar las reintroducciones de Lotus kunkelii. La acción de la maresía corrompe la valla y los enganches y muchas veces la malla acaba en el suelo.

 Los principales ejemplares reproductores fueron "enjaulados" en 2013 para preservarlos de los conejos. Estas jaulas, que ya han desaparecido por acción de la maresía, perjudicaron claramente el crecimiento y evolución de los ejemplares.

Cartel y malla de una de las parcelas en las que se plantó Lotus kunkelii en Jinámar. Como puede observarse, ya no cumple su función protectora al estar caída.

2 comentarios :

Pedro García dijo...

"Si tienen dinero y no saben cómo invertirlo, dediquen parte de él a montar una industria de malla cinegética. Es una industria con futuro en la isla."
Magnífico resumen del problema de los herbivoros introducidos en Canarias.

Marcos Salas Pascual dijo...

Gracias Pedro por tu comentario. El párrafo es más irónico que real, pero es la idea que saqué tras una tarde entera viendo cómo nos gastamos el dinero público en evitar que los conejos y cabras se coman lo plantado. En el sur de Gran Canaria, los forestales presentaron el presupuesto de la repoblación del monte de Arguineguín, y una buena parte del mismo se gastaba en mecanismos para protección de las plantas, y aún así se comían lo que sobresale de la malla.
Un saludo y gracias de nuevo por su participación en el blog.

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