domingo, 3 de diciembre de 2017

El regreso del araar (Tetraclinis articulata) a Gran Canaria.

En ocasiones considerar una especie como introducida no es tan sencillo. Eso ocurre con el araar, o sabina mora, como se le llama en el este de la Península Ibérica a la especie Tetraclinis articulata. Este árbol vive en la actualidad en el norte de África, en su zona mediterránea, donde forma bosquetes junto a pinos y encinas. Se considera un árbol relictual en Doñana, Murcia y Malta, donde se tiene como el árbol nacional (pueden ampliar información en los siguientes enlaces: http://biogeografia.netau.net/geobotanica45.html; https://arbolesconhistoria.com/2015/02/21/el-araar-una-cupresacea-de-origen-incierto/; http://www.jolube.es/Habitat_Espana/documentos/9570.pdf; http://www.mapama.gob.es/ministerio/pags/Biblioteca/Revistas/pdf_REPN/ECO_2009_23_139_150.pdf; etc.).
A su vez, se trata de una especie muy empleada en jardinería en zonas de clima suave, de manera similar a como se emplea el ciprés, la tuya, etc. 
En Canarias es fácil observarlo en setos de bordes de fincas, jardines, etc., lo que ha permitido que, al menos en Gran Canaria se haya asilvestrado. La primera cita de este pequeño árbol en la isla se realizó para el Barranco del Guiniguada, a la altura del campus de Tafira (https://www.researchgate.net/publication/267211310_Effects_of_the_presence_of_Viera_y_Clavijo_Botanical_Garden_in_Pino_Santo). Más adelante se encontraron varios ejemplares en Los Toscales, Moya (https://www.researchgate.net/publication/271764657_Nuevas_adiciones_y_citas_de_interes_para_la_flora_autoctona_y_aloctona). Y a estas localidades hay que añadir otras donde la especie también ha sido localizadas, como otros puntos del Barranco del Guiniguada (debajo de Almatriche), y de Tafira Baja, en la cabecerfa de Barranco Seco. El total de ejemplares localizados ronda ya la decena. Al parecer, Tetraclinis articulata se adapta perfectamente a la zona baja, soleada, desde los 200 hasta los 350 m sobre el nivel del mar, y si tiene aporte de agua suficiente, como en el fondo de los barrancos, puede incluso bajar más. El clima cálido y suave de este sector es bastante similar al que presenta en el norte de África.
Pero todo esto no sería de gran interés si no fuera por un hecho que hace de esta especie una planta singular en la Isla. Tetraclinis articulata vívía en Gran Canaria de forma natural hace unos 3 millones de años. Y lo sabemos porque se han encontrado fósiles de esta planta en el Valle de Agaete, en la zona de Los Berrazales-El Hornillo. Este hallazgo se publicó en 2009 (http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.1365-2699.2009.02222.x/abstract) y no ha sido muy valorado, pero se trata del primer caso contrastado de la desaparición de una especie de la flora canaria por razones naturales. Según el resto de flora que acompaña al araar en el yacimiento de Berrazales, esa zona de la isla estaba poblada por una laurisilva en la que se incluía Tetraclinis articulata, una especie de "sabinar húmedo", en cierta forma similar a los que pueden encontrarse en Afur o en la Ladera de Güimar, en Tenerife.
El araar es pues una planta que regresa a la flora insular después de 3 millones de años. O puede que siempre haya estado en las islas, de manera relictual en determinados lugares en los que ha sido considerada como introducida. Habrá que repasar las citas históricas y las referencias antiguas a "alarces" en Canarias. Ya tenemos trabajo.
 Una cuestión paralela, pero no menos interesante, es que esta especie se encuentra en el Real Decreto 139/2011, de 4 de febrero, para el desarrollo del Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial y del Catálogo Español de Especies Amenazadas (http://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2011-3582). Desconocemos cómo influye este hecho en el grado de protección que puedan tener los ejemplares naturalizados de esta especie en la Isla. Habrá que estudiar leyes. Más trabajo.
 Ejemplar de Tetraclinis articulata en la cabecera de Barranco Seco, en Tafira Baja, Las Palmas de Gran Canaria. El árbol está fructificado y se acompaña de tabaibas dulces (Euphorbia balsamifera), acebuches (Olea cerasiformis) y lentiscos (Pistacia lentiscus) como flora autóctona más significativa.

 Conos femeninos y masculinos del araar. Las semillas que produce se dispersan mediante alas membranosas, similares a las de las semillas del pino.
Ejemplar de Tetraclinis articulata en el Bco. del Guiniguada, Las Palmas de Gran Canaria.

domingo, 26 de noviembre de 2017

El problema más gordo.

Por cuestiones de trabajo, hemos estado atareados recorriendo, por enésima vez, gran parte de la geografía de Gran Canaria. Durante estas semanas de trabajo de campo hemos visto innumerables casos de especies exóticas que viven en comunidades autóctonas: tuneras, piteras, cañas, etc. En su mayoría, esta presencia parece deberse más a la recuperación de la vegetación natural, que a la capacidad de las especies intruducidas para ocupar ambientes seminaturales. También hemos vuelto a ver la acción de los conejos sobre especies nativas en el acebuchal, el almacigares, etc. Pero sobre todo nos hemos vuelto a asombrar con el problema más gordo que tenemos hoy en día en Gran Canaria y que afecta a la preservación del medio ambiente. Mucho más gordo que los incendios, que el efecto de los conejos, que la proliferación de acacias, tuneras o piteras. Se trata de la proliferación de Pennisetum setaceum en el sector oeste de la Isla, efecto que se ve incrementado por la forma en que se gestiona el ganado en muchos lugares de esta zona de la Isla. Las hectáreas que ocupa Pennisetum setaceum como especie dominante, superan en mucho las Ha de monte verde que existen en la isla (243 Ha según el reciente y mgnífico libro La laurisilva. Canarias, Madeira y Azores). Su presencia impide la recuperación de la vegetación autóctona, y pone en peligro un gran número de especies que viven en esta zona, algunas endémicas de la misma. La presencia de esta planta en tal abundancia, parece deberse a una suma de factores, unos naturales: clima calido y húmedo, suelos sueltos; y otros de origen antrópico, como suelos removidos por la construcción de carreteras, las propias carreteras que facilitan la dispersión de la especie, y sobre todo el uso ganadero de muchos barrancos desde el Valle de Agaete hasta La Aldea. Estos barrancos encajados, sin salida, son utilizados para soltar en ellos ganado caprino y ovino. El ganado campa a sus anchas por el fondo y las laderas de los barrancos y cañadas sin apenas control. La depredación del ganado sobre las especies autóctonas, el desprendimiento de piedras que produce, la nitrificación del suelo, etc., favorecen la presencia de Pennisetum que no es comido por los animales. Es tanta la densidad de Pennisetum que se llega a alcanzar, que incluso hace peligrar la propia ganadería, y los ganaderos tienen que cortar las matas de Pennisetum para intentar que salga ago de hierba o de matorral. Este corte de las matas no las hace desaparecer, al contrario, las rejuvenece y aumenta la cantidad de semillas que producen. 
Para cualquiera que recorra la parte baja del Valle de Agaete (desde los 150 hasta los 300 m s.m.), Guayedra, la base de Tirma, El Risco hasta el inicio del pinar de Tamadaba, Andén Verde y La Aldea de San Nicolás, barranco arriba hasta la presa de Parralillo, este problema es sin duda el más gordo. Y no se arregla con voluntarios, con educación ambiental, o con cartografiar la zona afectada. Hay que investigar y actuar. En lo que respecta al efecto de las especies exóticas invasoras sobre el medio ambiente, éste es sin duda el problema más gordo. A pesar de parecer pesado, cada cierto tiempo hay que decirlo para ver si por fin se hace algo.

 Barranco de La Culatilla, en el Valle de Agaete. Pennisetum setaceum entre el palmeral.
 Sólo los verodes y los almendros sobreviven al ahogo que representa la densidad del Pennisetum
 Mata de Pennisetum setaceum cortada por los ganaderos para permitir la germinación de hierba o de matorral que alimente al ganado.
 El ganado ayuda a la proliferación de Pennisetum setaceum, eliminando las especies nativas que puedan competir con ella, mejorando las condiciones del suelo para la planta, aumentando la riqueza en nitratos del suelo, etc.
 Diferencia de densidad de Pennisetum setaceum entre la zona pastoreada, en primer plano, con un suelo más profundo y suelto, ocupada por palmeras y almácigos como especies nativas, y la zona del fondo, con cardones y tuneras, mucho menos utilizada por el ganado y con una escasísima presencia de Pennistum setaceum
 Base del Roque del Mediodía. Pennisetum setaceum cubre toda la ladera.

 Guayedra.

Barranco de La Aldea, cerca de la presa del Caidero de Las niñas.

viernes, 27 de octubre de 2017

Una investigación recientemente publicada incide en el efecto de los conejos sobre la retama del Teide en el Parque Nacional

   Un artículo sobre el efecto de los conejos comunes europeos (Oryctolagus cuniculus) sobre la retama del Teide (Spartocytisus supranubius) demuestra que, en las zonas donde se excluye este herbívoro, la retama se regenera perfectamente, mientras que en parcelas abiertas a la acción del animal muestran tasas de regeneración muy escasas. Se trata del trabajo titulado Contrasting effects of invasive rabbits on endemic plants driving vegetation change in a subtropical alpine insular environment, publicado en la revista Biological Invasions, probablemente la revista internacional especializadas en este problema más importante. Los autores son Jonay Cubas, José Luis Martín-Esquivel, Manuel Nogales, Severin D. H. Irl, Raquel Hernández-Hernández, Marta López-Darias, Manuel Marrero-Gómez, Marcelino J. del Arco y Juana María González-Mancebo. Estos grupo de científicos pertenecen a la Universidad de La Laguna, Parque Nacional del Teide, CSIC y a la Universidad de Bayreuth en Alemania.
   El trabajo consistió en estudiar una serie de parcelas (30) en las que se analizó la presencia de dos especies vegetales: la retama del Teide (Spartocytisus supranubius), y la hierba conejera (Pterocephalus lasiospermus). Unas parcelas tenían un vallado que impedía la entrada de mamíferos herbívoros, y en otras no. El análisis de la presencia de estas plantas en ambos tipos de parcelas dejó perfectamente claro la diferencia de regeneración de ambas especies vegetales en los dos tipos de parcelas. En aquellos lugares donde los herbívoros estaban presentes las retamas tenían edades medias mucho más altas y había pocos juveniles, mientras que con la hierba conejera posaba lo contrario. Para una mejor comprensión del trabajo realizado es imprescindible leer el artículo.
   La conclusión más evidente que indican los autores es la siguiente:
"Aquí, presentamos el primer estudio detallado que demuestra que la presencia de conejos está directamente relacionada con la disminución de la población de una especie vegetal endémica clave, S. supranubius, que impide su regeneración y rejuvenecimiento en el Parque Nacional de El Teide. Desde una perspectiva de conservación, teniendo en cuenta que la erradicación completa de conejos en toda la isla de Tenerife es muy difícil social y técnicamente, abogamos urgentemente por medidas decisivas para el control de la densidad de conejos, al menos en el Parque Nacional de El Teide, para alcanzar densidades de 0,5 conejos/ha, si el objetivo de conservación es preservar el matorral de cumbre dominado por S. supranubius."
   Nos unimos a la petición de los autores que ya hemos realizado en otras entradas de este mismo blog.
Enhorabuena a los autores por este importante trabajo.

   Las imágenes siguientes ya fueron integradas en una entrada de este blog dedicada a este problema (http://invasionesbiologicas.blogspot.com.es/2017/06/el-problema-de-los-conejos-en-el-parque.html). La primera representa una parcela excluida de la acción de los herbívoros, como la utilizada en el trabajo que presentamos. La segunda ilustra el estado de la misma zona en dos momentos, los años 2000 y 2015, mostrando el declive de la población de retamas en el parque.



lunes, 23 de octubre de 2017

Nuevas especies introducidas en Canarias. Un reciente artículo publicado.

El amigo Filip Verloove acaba de publicar en la revista Acta Botanica Croatica un interesante artículo sobre especies introducidas en Canarias, donde cita nuevas especies encontradas en Gran Canaria y Tenerife, además de discutir sobre la presencia y la taxonomía de algunos táxones ya conocidos, como Sida rhombifolia. Este artículo está accesible en el siguiente enlace: 
El listado de especies tratadas en este trabajo es el siguiente:
 Especies potencialmente invasoras y/o naturalizadas citadas por primera vez en Canarias
Callistemon viminalis, Casuarina glauca, Chloris barbata, Cyperus difformis, Eucalyptus gomphocephala, E. sideroxylon, Nephrolepis cordifolia, Rumex palustris, Senna × artemisioides (s.l.) y S. × floribunda .
 Especies citadas por primera vez en alguna isla:
Cascabela thevetia (Tenerife), Cyclospermum leptophyllum (Gran Canaria), Digitaria
radicosa
(Gran Canaria, Tenerife), Dysphania anthelmintica (Tenerife), Erythrostemon gilliesii (Tenerife), Heliotropium supinum (Tenerife), Limoniastrum monopetalum (Tenerife), Nerium oleander (Tenerife), Pascalia glauca (Tenerife), Phytolacca americana (Tenerife), Podranea ricasoliana (Gran Canaria), Psidium guajava (Gran Canaria), Rumex cristatus (Tenerife), Schinus terebinthifolia (Tenerife), Solandra maxima (Tenerife), Tipuana tipu (Tenerife) y Youngia japonica (Gran Canaria). 
Otras 20 especies más se consideran efímeras, es decir, escapadas de cultivos pero no totalmente naturalizadas
Finalmente se añaden algunas notas sobre la taxonomía y tipología de Diplachne fusca subsp. uninervia, Eclipta prostrata, Pluchea carolinensis, Prosopis juliflora y Sida rhombifolia
en Gran Canaria.
Un enorme trabajo realizado tras años de visitas a las Islas, trabajo que no termina con este trabajo y que prepara ya nuevas entregas. Esperamos ansiosos.

Schinus terebinthifolia, el turbito, muy empleado en jardinería en toda Canarias y citado por primera vez como naturalizado en Tenerife. También se puede encontrar en Gran Canaria

 Phytolacca americana, novedad para Tenerife, también presente en Gran Canaria.

 Limoniastrum monopetalum, especie citada por primera vez como asilvestrada en Tenerife, otra planta muy frecuente en jardines de todas las Islas, asilvestrada en Gran Canaria y Fuerteventura.

Psidium guajava, novedad para Gran Canaria

miércoles, 4 de octubre de 2017

Primeras actividades de Bejeque, organización para la difusión del problema y el control del rabo de gato en Gran Canaria.

    Los próximos viernes 6 y sábado 7 de octubre, se pone en marcha la asociación Bejeque, una agrupación que pretende difundir el problema ocasionado por la invasión del rabo de gato (Pennisetum setaceum) y contribuir a su control y a la posible erradicación de lugares especialmente importantes o emblemáticos en Gran Canaria.
     El viernes 6, en el Café dEspacio, se realizará un encuentro con la asociación tinerfeña Abeque, que lleva muchos años realizando actividades de control de esta planta en el Macizo de Teno, espacio de gran importancia natural y de gran dificultad para realizar esta actividad. El sábado se llevará a cabo una actividad en el Barranco de Guiniguada durante todo el día. Se aprenderá a eliminar esta planta y se trabajará en ello. La inscripción para esta fecha ya alcanza los 50 inscritos. https://www.facebook.com/Bejeque-Control-de-Rabo-de-Gato-en-Gran-Canaria-470916849934573/

     Sintiéndolo mucho La invasión en el blog no podrá asistir a estos eventos, pero cuentan con nuestro apoyo y nuestra presencia en futuras actividades. Suerte a todos.


lunes, 18 de septiembre de 2017

Plantas introducidas (y algunas invasoras) en Tamadaba. ¡Lo que ha cambiado la política forestal!

   Tamadaba es uno de los entornos naturales emblemáticos de la isla de Gran Canaria. Su riqueza botánica es quizá la mas alta de la isla y una de las mas sorprendentes de todo el Archipiélago Canario. Por esta y otras razones está declarado como Parque Natural, además de formar parte de la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria. Viven en sus riscos un buen número de especies endémicas, algunas exclusivas del macizo, como Globularia ascanii, Micromeria pineolens, Sventenia bupleuroides, Sideritis guayedrae, Tanacetum oshanahanii, Teline rosmarinifolia subsp. eurifolia. Para conocer un poco más su asombrosa biodiversidad aconsejamos este artículo de Águedo Marrero, publicado en la revista Rincones del Atlántico (http://www.rinconesdelatlantico.com/num2/tamadaba.html). 
   Pero su aspecto ha cambiado mucho en el último siglo, sobre todo en su zona norte, donde se encontraban una buena cantidad de construcciones, campos de cultivo, pastos, y que hoy están casi olvidados y desaparecidos entre la arboleda. Cuando a mediados del siglo XX se inició la labor de reforestación de la zona, se empleó en su mayoría el pino canario como principal especie arborea, pero no fue la única. Junto al pino canario se plantaron un buen número de especies arbóreas, muchas de las cuales pueden encontrarse aún hoy en el bosque. Muchas de ellas se mantienen en medio del pinar, sin aparentemente impedir su regeneración natural. Son un mal menor, pero otras no sólo se han aclimatado, sino que progresan y pueden empezar a dar problemas al ecosistema natural de Tamadaba.
   Entre las primeras, las especies introducidas que aparentemente no producen alteraciones al medio,    hemos podido localizar en una última visita las siguientes (sin contar las especies propias de los cultivos anteriores a la reforrestación, castaños, nogales, higueras, etc.):
Pinus pinaster; Pinus nigra; Pinus sylvestris; Pinus radiata; Pinus halepensis; Nerium oleander; Pyrus communis; Acer pseudoplatanus; Quercus ilex; Cydonia oblonga; Cupressus sempervirens; Eucalyptus pseudoglobulus y Corymbia ficifolia.
   Entre las segundas, aquellas que progresan y ocupan nuevos territorios, desalojando en ocasiones a la vegetación autóctona o impidiendo se regeneración, hemos visto:
Pinus pinea; Eucalyptus globulus; Cedrus atlantica; Cupressus macrocarpa; y sobre todo Acacia saligna.
   Como curiosidad hay que citar la introducción de especies canarias que no viven de manera natural en ese pinar. Este parece ser el caso de Rhamnus glandulosa, un árbol de la laurisilva canaria, extinto en Gran Canaria y que al parecer se introdujo en Tamadaba, y de Juniperus cedrus, especie que está experimentando una expansión importante en el bosque, donde no es raro ver juveniles de esta especie. De confirmarse, son claros casos de traslocaciones.
   Hoy en día se estudian las especies que se van a utilizar en las reforestaciones, y en muchas ocasiones se emplean ejemplares obtenidos en la propia zona donde se van a realizar las plantaciones (como ocurre en Gu-Guy o Güigüí), pero en aquella época se plantaba sin demasiado control, lo que se tenía. Se hacían pruebas, se experimentaba para ver qué crecía mejor y más rápido. Unas veces por su carácter de plantas alimenticias, otras por simple ornamento. Parece que en algo vamos mejorando.

Dos imágenes de zonas del pinar de Tamadaba altamente invadidas por Acacia saligna (=A. cyanophylla).


 Brotes de raíz de Acacia saligna. Este sistema de reproducción vegetativa le proporciona una rapidez admirable para colonizar nuevos territorios, aunque estén a la sombra de otras plantas, como en este caso los pinos.













 Detalle de los filodios (pseudohojas) y flores de Acacia saligna.


 Grupo de ejemplares de Cedrus atlantica de diferentes clases de edad, desde los árboles de 5-6 m hasta arbustos de 1 m escaso de altura. Estos árboles forman rodales, algunos bastante extensos en la cara norte del pinar de Tamadaba.


 Detalle de las acículas y ramas de esta especie de gran valor ornamental y perfectamente aclimatada en Tamadaba

Grupo heterogéneo de Cupressus macrocarpa. Igual que puede verse en otras zonas de la Isla (ver por ejemplo el pinar de Santa Cristina; http://invasionesbiologicas.blogspot.com.es/2017/05/las-especies-arboreas-introducidas-en.html), este comportamiento nos muestra la potencialidad invasora de este árbol.


 Varios ejemplares de la adelfa, Nerium oleander, pueden encontrarse en el seno del pinar de Tamadaba. Creemos que se trata en todos los casos de individuos plantados, ya que su propagación en estos ambientes totalmente alejados de los que le son propios es altamente improbable. Además gran parte de las adelfas encontradas pertenecen a variedades de jardín que han perdido la capacidad de producir semillas

 De gran valor paisajístico, un grupo de encinas muy grandes y ancianas. Quizá las mayores de la Isla. Aunque producen vástagos, la lentitud de su propagación no plantea problemas al bosque que lo rodea.

 Hojas y sámaras de Acer pseudoplatanus, un arce del que existen unos pocos ejemplares jóvenes en la zona. Su juventud parece indicar que este tipo de introducciones no se limitó a los años 50-60 del pasado siglo, sino que hasta relativamente pronto han continuado. Esperemos que ya no se produzcan.

 Ejemplar joven de Juniperus cedrus creciendo en el borde del cantil en Barranco Oscuro, a unos 800-900 m de altitud. Los ejemplares adultos de este especie son frecuentes en el pinar, y no es difícil encontrar otros más jóvenes en todo este sector norte del pinar. Estas traslocaciones pueden generar problemas si no se controla su procedencia, ya que es importante preservar la diversidad genética de las escasas poblaciones naturales grancanarias de esta especie.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Malas noticias sobre la presencia de la culebra real de California en Gran Canaria

   Estos último días nos sobresaltaba la noticia de que ya se habían superado las capturas de Lampropeltis getula californiae, la culebra real de California, de todo el año pasado (confirmar en https://www.canarias7.es/siete-islas/gran-canaria/la-captura-de-serpientes-supera-ya-el-record-del-ano-pasado-IY2100468). Pero no es sólo que aumenten las capturas, que podría deberse a un aumento de la presión sobre la especie, una mejora de los mecanismos de captura, etc., es que además aumenta la superficie en donde se producen estas capturas. Además de los dos núcleos iniciales, Amagro y los barrancos de La Solana, San Roque, etc., entre Telde y Valsequillo, hoy puede hablarse de otro núcleo en el Barranco de la Data, en el sur de la isla, en el municipio de San Bartolomé de Tirajana, y no sería muy descabellado hablar de un cuarto núcleo en Marzagán. Además hay que darse cuenta de los muchos puntos de captura entre Valsequillo y Tenteniguada, o los que aparecen en las carreteras de Santa Brígida a San Mateo, hasta la captura de un ejemplar a 1500 m s.m. en los Llanos de Ana López. Todas estas capturas se han realizado en carreteras, con lo cual es posible que en toda esta zona estén ya viviendo ejemplares de esta especie. 
    No estaría mal realizar algún muestreo en estas zonas para conocer la verdadera dimensión del problema. Es posible que la densidad de capturas de los núcleos iniciales esté en relación con el esfuerzo en su búsqueda, la cantidad de trampas, etc., y no sea una muestra de la verdadera densidad de la culebra en Gran Canaria.
   Además de esta entrada, es momento ya de modificar la imagen del encabezamiento de este blog, y añadir a la culebra. Ocupará el lugar del picudo rojo que puede darse por desaparecido en la Isla. 



viernes, 1 de septiembre de 2017

Especies introducidas del género Quercus en Canarias. Robles, encinas y alcornoques en el Barranco de los Cernícalos (Telde, Gran Canaria)

El Barranco de los Cernícalos es uno de los espacios naturales emblemático de Gran Canaria. Incluido en la Reserva Natural Especial de Los Marteles, este barranco alberga la mejor sauceda de Gran Canaria, y quizá de Canarias, y la mejor representación de un acebuchal en todas las Islas. En su seno crecen especies vegetales endémicas y raras en la isla, como Anagyris latifolia o Canarina canariensis. Es sin duda una de las visitas más recomendables en la geografía grancanaria.
Uno de los muchos alicientes que tiene el barranco es encontrar en sus inicios los ejemplares más grandes y antiguos de la isla de tres árboles introducidos en Canarias, el roble Quercus robur, la encina, Quercus ilex y el alcornoque, Quercus suber. No es el único sitio donde crecen estas especies, pero sí el único que conocemos donde podemos ver las tres especies juntas y con una representación tan importante, en calidad y cantidad de ejemplares.
   Las tres son especies introducidas, pero sólo el roble y el alcornoque parecen ser capaces de propagarse por sí mismas con alguna facilidad. Pueden verse plántulas de ambos árboles a lo largo de toda la zona.
   Otras especies del género que se han introducido en Gran Canaria son Quercus cerris (ver http://invasionesbiologicas.blogspot.com.es/2016/12/quercus-cerris-el-roble-turco-un-nuevo.html) y Quercus rubra, plantado en algunos jardines de la Isla, pero en ninguno de estos casos se ha documentado su asilvestramiento.
   La densidad de estos árboles en la zona inicial del acebuchal es muy importante, tal como puede verse en las imágenes que acompañan a esta entrada. Sería importante controlar estas poblaciones y favorecer los acebuches de la zona. Es muy probable que, si no se controlan la proliferación de alcornoques en ese sector del barranco, la población llegue a convertirse en estable y pueda dificultar la regeneración del impresionante bosque termófilo del barranco.


Imágenes de la ladera de solana del Barranco de Los Cernícalos. Los grandes árboles con troncos casi negros son alcornoques o encinas 

Zona del Barranco de Los Cernícalos donde pueden verse estos árboles con normalidad.

 Tronco de Quercus robur, con profundas grietas.

 Tronco de Quercus ilex, agritado pero más liso que el anterior.

 Típico tronco del alcornoque, Quercus suber, formando el corcho.

 Bellotas de Quercus ilex, a la izquieda, más anchas y achatadas, con caperuzas más grandes, y de Quercus suber a la derecha, más alargadas y delgadas con la caperuza más pequeña. Estos caracteres son muy variables, por lo que no nos servirán para diferenciar ambas especies.
 
 Hojas de Quercus ilex. Los ejemplares que pueden verse en Los Cernícalos pertenecen a Quercus ilex subsp. rotundifolia (= Q. rotundifolia).

 Hojas de  Quercus robur. Esta especie es caducifolia, mientras que las otras dos mantienen siempre hojas en sus ramas.

 Hojas de Quercus suber, más grandes, menos duras y con bordes dentados. Cuando las hojas pertenecen a plántulas o rebrotes de raíz o base del tronco, los dientes son más pronunciados y la hoja más pequeña y dura.
  
Composición con hojas de las tres especies mencionadas. Las hojas del roble pueden ser más grandes, pero la escasa puviometría de a parte baja del barranco donde vive, no permite que sena tan grandes como las que podemos encontrar en otros lugares de la Isla (Osorio, Valleseco, Barranco de la Virgen)

domingo, 20 de agosto de 2017

Nuevas cactáceas citadas para la isla de Tenerife (y una en Gran Canaria). El problema de los jardines abandonados

Acaba de salir publicado en el número 35 de la prestigiosa revista Bradleya, editada por la Sociedad Británica de Cáctus y Suculentas (http://society.bcss.org.uk/index.php/bradleya.html) el artículo titulado: New records of naturalised and invasive cacti (Cactaceae) from Gran Canaria and Tenerife, Canary Islands, Spain. Son autores de este trabajo Filip Verloove, Elizabeth Ojeda-Land, Gideon F. Smith, Alessandro Guiggi, Jorge Alfredo Reyes-Betancort, Carlos Samarín, Antonio González Hernández y Rubén Barone. Se trata de una recopilación de unas 29 especies de cactáceas presentes en la isla de Tenerife, más una citada en Gran Canaria. Las especies se dividen entre aquellas que están bien asentadas y con potencial invasor (17), más 10 especies locales y 3 confirmaciones. El listado de especies tratadas son:
Extendidas y con potencial invasor (17)
Cylindropuntia bigelovii  
C. fulgida
C. pallida 
C. prolifera  
C. tunicata  
Echinocereus rigidissimus  
Haageocereus kagenekii  
Hylocereus triangularis  
Opuntia basilaris  
O. elatior  
O. ficus-indica × O. tomentosa  
O. macrocentra  
O. microdasys  
O. pilifera  
Oreocereus pseudofossu-latus 
Tephrocactus articulatus  
Trichocereus huascha

Locales (10)  
Cereus hildmannianus  
Cleistocactus hyalacanthus  
Cleistocactus strausii  
Isolatocereus dumortieri  
Neogriseocereus pruinosus
Pilosocereus pachycladus  
Thelocactus hastifer  
Trichocereus bridgesii  
Trichocereus peruvianus  
Trichocereus vollianus

Confirmadas (3)  
Opuntia ficus-indica  
Opuntia robusta  
Opuntia monacantha 

Gran parte de estas plantas se encontraban en tres o cuatro jardines de cactáceas y suculentas que fueron abandonados, de lo cual ya dimos cuenta en este blog gracias a un reportaje televisivo sobre uno de estos casos (http://invasionesbiologicas.blogspot.com.es/2016/05/nuevo-video-divulgativo-sobre-la.html). Estas plantas, por sus peculiares carcaterísticas y adaptaciones a las condiciones desérticas, se adaptan con facilidad al clima insular, sobre todo de la zona más baja y seca de las Islas, permitiendo su extension y proliferación.
Destacan por su potencial invasor comprobado, las especies de los géneros Cylindropuntia y Opuntia. En el primer caso, hay que recordar que todo el género está incluido en el catálogo español de especies exóticas invasoras, con las consecuencias que esto tiene para su control y erradicación.
En la actualidad, y tal como apuntábamos en una reciente entrada, se está trabajando sobre un artículo similar centrado en las cactáceas de la isla de Gran Canaria (http://invasionesbiologicas.blogspot.com.es/2017/04/el-botanico-filip-verloove-especialista.html)
Ahora ya se sabe qué plantas son y dónde están, esperemos que pronto se actúe sobre estas especies, erradicando las que ya se han asilvestrado y evitando legalmente que sigan produciéndose estos casos de abandono de jardines de cactáceas. Otro problema colateral son los cambios nomenclaturales. En este trabajo se rescata el nombre Opuntia ficus-indica para las tuneras más comunes de Canarias, que aparecen en el catálogo antes mencionado como Opuntia maxima. Deberían incluirse ambos nombres, como sinónimos, en la legislación, ya que de otro modo podrían darse problemas legales en un futuro.


 Cylindropuntia prolifera, quizá la especie con mayor potencial invasor de las citadas en el artículo referido




 
 Detalle de Opuntia filifera, citada en el trabajo como novedad para la isla de Gran Canaria


 Opuntia robusta, la de mayor tamaño en pencas y frutos. Confirmada para Tenerife.

 Cylindropuntia bigelovii, otra cactácea de gran potencial invasor citada por primera vez para Tenerife y Canarias.


Opuntia elatior, novedad para Tenerife y Canarias.

viernes, 28 de julio de 2017

Invasoras en la costa vizcaína. Notas de una escapada vacacional

   Es muy difícil desconectar de lo que a uno le gusta. Imagino que el escritor no deja de serlo cuando va de vacaciones, o el arquitecto, o cualquier profesional. Pues el botánico tampoco, por lo que cuando uno se escapa a otras zonas sus ojos siguen buscando plantas que no conozca, o que reconozca como familiares. Al menos a mí me pasa.
   Esta semana ocurrió algo de esto. Un viaje familiar a Bilbao, a visitar museos, comer bien y descansar al fresco, se enriqueció además con la observación del problema de las especies invasoras en esa parte de la Península Ibérica, tan distante y distinta de las Islas Canarias.
   En la ciudad llaman la atención las múltiples especies que se asientan en los muros que encauzan la Ría de Bilbao, donde crecen Erigeron karvinskianus o Buddleja davidii como ejemplo de especies introducidas más comunes, pero es el el campo donde las introducciones son más importantes. Por las carreteras son frecuentes Robinia pseudoacacia, Ailanthus altissima, pero me centraré en la costa, sobre todo la arenosa. Los escasos sistemas dunares cantábricos que quedan son ocupados por varias especies invasoras, traigo aquí el ejemplo de las dunas de la Playa de Gorliz-Plentzia, donde es posible encontrar un magnífico sistema de arenas móviles, con una rica flora local, pero en la que también son frecuentes Acacia melanoxylon, Oenothera gr. biennis (posiblemente Oenothera x fallax), incluso Cupressus sp., Pittosporum tobira, con una tendencia progresiva muy alarmante.
Pero si hay una planta que pueda calificarse como alarmantemente invasora esta es Cortaderia selloana. Esta planta esta omnipresente en todas las zonas humanizadas, desde encaramada a cosntrucciones antiguas, muros, hasta en eriales abandonados húmedos, pasando por las propias dunas medianamente consolidadas. Esta planta, denominada comunmente plumero de la pampa, es sin duda la que más llama la atención de cualquier visitante. Hay otras muchas otras especies invasoras en el País Vasco, desde Baccharis halimifolia hasta Fallopia japonica o Carpobrotus edulis (se recomienda ver cualquiera de las publicaciones sobre este tema, como por ejemplo http://editaefa.com/aefa/PDF/Herrera/Flora_castellano.pdf). Pero estas son las que yo vi en este viaje, un pequeño resumen que no pudieron enturbiar el asombroso paisaje del camino Kukulu desde la playa hasta el Faro de Gorliz, con sus encinares colgados en el risco entre brezales. Espectacular. 

 Erigeron karvinskianus

  Buddleja davidii






 Dunas inmovilizadas de la playa de Gorliz. Pueden verse en las imágenes Cortaderia selloana, Cupressus sp., Acacia melanoxylon y Oenothera gr. biennis

 Detalle de Oenothera gr. biennis

 Ejemplar adulto de Pittosporum tobira creciendo bajo el pinar de Pinus pinea que estabiliza completamente las dunas.

 Juvenil de Pittosporum tobira
 Frutos de Pittosporum tobira de un ejemplar asilvestrado.
 Pittosporum tobira es muy utilizado en los jardines de las urbanizaciones vecinas a la playa por su resistencia al salitre.

 Cortaderia selloana creciendo en el muro de la Iglesia de Santiago, en el Casco Viejo de la capital bilbaína. La plasticidad de esta planta le permite colonizar multitud de hábitats en las condiciones climáticas adecuadas. Es quizá la planta que parece ser más dañina para el patrinomio natural e historico de Euskal Herría.


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Las especies invasoras en el año internacional de la Biodiversidad